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Entrevista a Julio Pardo, Premio Baluarte del Carnaval 2008

Un apasionado del mundo del Carnaval que lo vive como si fuera siempre el primer día

Julio es claro, directo. Si charlas con él tranquilamente en una mesa y tomando una cerveza, es cercano y amable. Preciso con los términos y con las respuestas, un personaje que abre el ingenio en cualquier momento con frases muy gráficas.

23/04/2008

Julio es claro, directo. Si charlas con él tranquilamente en una mesa y tomando una cerveza, es cercano y amable. Preciso con los términos y con las respuestas, un personaje que abre el ingenio en cualquier momento con frases muy gráficas. En un hotel de Cádiz, a pie de playa, hablamos del mundo del Carnaval mientras conecto la gragadora. Ante la primera pregunta, escucho atentamente su voz sugerente y radiofónica que me dice: "no me hables de usted, por favor, háblame de tú".

¿Qué recuerdas de tus orígenes en el Carnaval de Cádiz?


Ya han pasado 30 años. Recuerdo que una de las veces que la tuna de medicina -a la que yo pertenecía- acompañaba a las de entonces Damas del Carnaval de Cádiz para entrar a la Final del Falla, estaba cantando el Coro de Los Demócratas. Aquello me encantó tanto que le dije a un compañero de la tuna el año que viene estaríamos en el escenario del Falla.

Estamos hablando del año 77 y efectivamente al año siguiente estábamos cantando con “Los aspirinos”, que creo que ha sido uno de los coros más malos de toda la historia del Carnaval de Cádiz, pero que si no hubiera existido ese primer coro yo no estaría hoy en esta entrevista.

En 1979 descansamos y ya al año siguiente comenzamos con el coro “Los Ganaderos” y desde ahí hasta hoy. Estudié Medicina por decreto de mi padre, ya que era a él a quién le hubiera gustado estudiar pero me lo impuso a mí. Por no darle el disgusto estudié medicina, pero todavía hoy me quedan dos asignaturas de 5º y cuatro de 6º. Yo dejé Medicina porque no me gustaba y creo que he hecho un bien a la humanidad no ejerciendo como médico.

Me metí en el mundo de la música. También me presenté a unas oposiciones de Hacienda, el ministerio más puñetero para ser funcionario ya que todo el mundo te odia.

¿Qué compañeros lt han seguido en tu trayectoria?

Muchos porque en el coro han salido más de 500 personas. Que lleven los 30 años conmigo, sólo uno: Pepe Cervantes. Ha habido años que el coro ha contado con 70 personas, cada uno de su padre y su madre, llegando cada noche al ensayo unos cabreao, otros con gana de cachondeo, es un mundo muy especial. Hay un grupo muy numeroso de veinticinco o treinta personas que llevamos 15 años en el coro y la relación es como una familia. Yo veo a veces más a los del coro que a mi mujer y a mis hijos.

La vivencia que te da un grupo es importante. A parte de hacer carnaval, hacemos infinidad de cosas. Lo mismo tenemos un grupo de habaneras o voleros como que llevamos un coro de misas, –que llevamos cantadas ya más de 300 misas- que grabamos con Carlos Cano o con María Dolores Pradera.

¿Qué es lo que más te gusta del Carnaval?

La calle me gusta mucho. Soy muy competitivo, no lo puedo negar. Yo le aprieto a la gente en los ensayos para ganar. A mí gusta ganar al parchís con mis hijos, en el último minuto y comiéndole una ficha. Me gustan mucho los ensayos, los ratos de convivencia de dos horas. Es una buena forma de soltar adrenalina. La gente no entenderá, como yo no entiendo de fallas, que después de trabajar te reúnas de 10 a 12 todas las noches para cantar. Es una terapia de grupo impresionante, uno llega a su casa relajado. Es una sesión de sicoanalista pero gratis.

¿Qué diferencia hay entre el Carnaval de finales de los 70 y el de hoy?

Lo único que queda es el nombre, porque lo demás ha cambiado todo. Nosotros vivimos el final de una época muy dura en donde el Carnaval estaba teóricamente preso. “Los dédocratas”, en el 78, fue la única agrupación que incluía a personas de las distintas clases sociales porque hasta entonces el carnaval lo escuchaba la gente que tenía dinero y cantaban los que no tenían un duro.

El carnaval de hoy tiene que ser más libre de lo que es, pero también mucho más respetuoso.

Tras tu trayectoria de éxito, ¿qué supone para Julio Pardo triunfar hoy en el Carnaval de Cádiz?

Después de trece primeros premios y nueve segundos, me hace la misma ilusión que el primer día. Me pongo muy nervioso con los premios. Cuando se reúne el coro en un local para escucharlos yo me salgo fuera y estoy solo y sé el resultado por los gritos que escucho.

No es un problema sólo de ganar, también es que el coro conecte con el público. Lo tengo muy claro, cuando yo no me ponga nervioso al recibir un premio y no se me ponga el vello como escarpias antes de empezar a ensayar, ese día lo dejo y lo dejo para toda la vida. Para mí el éxito es compartir las vivencias con los compañeros del coro, compartir esa maravillosa locura. La verdad es que estamos bastante majaras.

¿Cuál crees que es tu aportación al Carnaval de Cádiz?

Me considero muy seguidor de la manera de afinar del maestro Escobar que fue quien descubrió la gran inspiración para el Carnaval de Cádiz y luego de Antonio García, que es el autor del Coro del Puerto Real. Nuestra aportación al Carnaval de Cádiz es la locura, la vehemencia, las ganas de aventura. Cuando aquí lo más clásico era cantar como todos los coros de la vida, nosotros sacamos el Coro del Cañón de Los Negros con percusión latina que eso era como llegar los diablos al carnaval.

Nosotros luchamos contra los demás y contra nosotros mismos. En el tema escénico hemos sido absolutamente innovadores. Hemos estado en el escenario del Falla subidos en un andamio a 5 metros de altura formando una pirámide azteca. El escenario era muy estático y nosotros lo hemos hecho muy dinámico. También nuestro letrista, Antonio Rivas, crea una letra culta que todo el mundo entiende, decimos lo que pensamos con respeto pero nadie se ofende.

También como innovación es la calida que damos con nuestra orquesta. En el Carnaval de Cádiz hay muchos innovadores, lo que pasa que nosotros somos muy pesados y seguimos. Sabemos ya lo que vamos a sacar el año que viene y el otro, fíjate si estamos majaras.

¿Qué supone para ti recibir el Premio Baluarte del Carnaval?

Cuando me lo comentó Emilio López me supuso una sorpresa. Los premiados hasta ahora han tenido una trayectoria más dilata que yo y no me lo esperaba, pero me dio muchísima alegría porque creo que el “baluarte” es algo fuerte y firme que da mayor fuerza a los criterios que hemos defendido en el coro.

El premio económico agrada, porque a nadie le amarga un dulce, pero me agrada más que sea el Premio de la Fundación Cruzcampo, que es una institución importante, que respeta el Carnaval y la cultura. Es la decisión de un Jurado que no está a vinculado a intereses de ningún sector del Carnaval, ya que algunos premios en Cádiz suelen estar vinculados a ciertos cariños. Aunque el más aséptico es el Concurso del Falla.

A mí este Premio me ha puesto más gordo de lo que estoy, desde que me lo dijeron he cogido cinco kilos.

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Julio Pardo Merelo, Premio Baluarte del Carnaval 2008 Julio Pardo Merelo, Premio Baluarte del Carnaval 2008
Julio Pardo Merelo, Premio Baluarte del Carnaval 2008  Julio Pardo Merelo, Premio Baluarte del Carnaval 2008  Julio Pardo Merelo, Premio Baluarte del Carnaval 2008  Julio Pardo Merelo, Premio Baluarte del Carnaval 2008  Julio Pardo Merelo, Premio Baluarte del Carnaval 2008  Julio Pardo Merelo, Premio Baluarte del Carnaval 2008  Julio Pardo Merelo, Premio Baluarte del Carnaval 2008 
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