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Publicaciones .Blanco y Oro

PARQUES NATURALES> Andalucía. Un mosaico perfecto

Texto: Patricia Llontop García

Fotografía: Pablo Rodríguez Méndez y Patricia Lonto García

La privilegiada situación geográfica de Andalucía marca su gran biodiversidad, la riqueza de su patrimonio natural y la enorme variedad de sus paisajes. Marítimos o terrestres, sus 24 Parques Naturales conforman una multitud de variables donde elegir. Nieve y playa, llanura y cimas, humedales y desiertos, cualquier escenario es posible en Andalucía.

28/10/2008

Almería y sus contrastes

El Cabo de Gata-Ní­jar, uno de los es­pacios naturales más áridos de to­da Europa, es el único espacio ma­rítimo-terrestre andaluz con una de las franjas costeras de mayor belle­za del Mediterráneo. jalonado por espectaculares acantilados de ori­gen volcánico, calas pequeñas y so­litarias, extensas playas de arenas blancas e incluso arrecifes, el Cabo de Gata cuenta con unas condicio­nes climáticas semejantes al norte de África y Oriente Medio.

La nieve tiene refugio también en Almería. Así, los términos municipa­les de María, Chirivel y Vélez-Blan­co son conocidos por el blanco de sus cumbres en invierno. La diver­sidad de microclimas y biotopos y la naturaleza caliza de su suelo ex­plica la singularidad del Parque Na­tural de Sierra María-Los Vélez, un espacio que se erige como una isla rodeada por el árido desierto alme­riense. La comarca alberga los res­tos arqueológicos más significativos de la provincia, como las pinturas rupestres del Neolítico de las cue­vas de los Letreros o del Gábar, de­claradas Patrimonio de la Humani­dad. En la de las Colmenas, se hallóel Índalo, símbolo de Almería.

El vergel andaluz

El Parque Na­tural Bahía de Cádiz es considerado una de las principales zonas húme­das del sur de Europa, con una ex­tensión de 10.000 hectáreas situa­das en el centro de la costa atlánti­ca gaditana, sobre un gran estuario marino. La acción del mar, el viento y los sedimentos fluviales han dibu­jado un mosaico paisajístico de pla­yas, planicies fangosas y marismas que invitan a la contemplación.

Mientras, la Cordillera Subbéti­ca se introduce en el mar en su ex­tremo más occidental, conforman­do uno de los espacios naturales más abruptos de la geografía anda­luza, el Parque Natural de La Bre­ña y Marismas del Barbate. Son ca­si 4.000 hectáreas, entre porción terrestre y marina, situadas fren­te al Estrecho de Gibraltar. Intrin­cados accesos salvaguardan este paraíso con playas de belleza in­descriptible yaguas cristalinas ja­lonadas por acantilados que, en al­gunos tramos superan los 100 me­tros de altura de rocas areniscas, que propician las grietas y cuevas naturales.

El Parque del Estrecho, último Parque Natural incluido en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, es enclave privilegia­do para las migraciones de aves en­tre los continentes europeo y afri­cano. Contabiliza hasta 18 hábitats diferentes, desde los bosques de ga­lería a los alcornocales o las dunas móviles. En el litoral destaca la are­na fina y clara en la pendiente sua­ve de la costa atlántica y de otro, los acantilados abruptos y rocosos que rasgan un paisaje propio de la costa mediterránea.

Entre las provincias de Cádiz y Má­laga se extiende el Parque Natural de Los Alcornocales con el alcornocal más extenso de la Península Ibéri­ca y uno de los mayores del mundo. En las zonas de Algeciras, Tarifa y Los Barrios los 'canutos', estrechos valles fluviales con especiales con­diciones microclimáticas, facilitan la pervivencia de reductos de vege­tación del terciario. Estos bosques subtropicales sólo han sobrevivido en Turquía y en España.

Por su parte, el Parque Natural de Grazalema es un ejemplo de convi­vencia entre el hombre y la natura­leza y uno de los últimos reductos naturales del sur de España en el que perviven especies animales y vegetales únicas como el pinsapo. Las sierras que lo conforman son ba­rreras naturales para las borrascas de poniente que entran por el Gol­fo de Cádiz, lo que explica que po­sea las mayores precipitaciones in­vernales de la Península.

La desconocida Córdoba ver­de> El Parque Natural de Cardeña y Montoro, constituye una barrera montañosa, perteneciente a Sierra Morena central y colindante con la sierra de Andújar, que separa el nor­te y sur de las dos comarcas cordo­besas. Su relieve suave y alomado, se caracteriza por unas peculiares formaciones geomorfológicas cono­cidas como batolitos o «bolas», blo­ques redondeados de granito de un metro de diámetro.

Por su parte, el Parque Natural de Hornachuelos, perteneciente igual­mente a Sierra Morena, conforma un tapiz de monte mediterráneo difícil de repetir en el continente europeo.

La perfecta conjunción entre la cam­piña y la sierra destaca en sus mon­tañas de suave relieve, macizos que­brados y barrancos con el río Bem­bézar en el centro.

En pleno centro geográfico de An­dalucía despunta el Parque Natural de las Sierras Subbéticas, formado por las sierras de Cabra, Horcone­ra y Rute. Un accidentado relieve de naturaleza caliza con elevaciones, estrechos valles y grandes lomas de terrenos pendientes y pedrego­sos. Ya en 1929, la Sierra de Cabra fue declarada «Paraje de interés na­tural» y su cima más alta, el Picacho (l. 217 metros) está considerado el «Balcón de Andalucía» desde el que se divisan las cumbres más impor­tantes de la Subbética y Sierra Neva­da, en los días despejados. Sus sue­los calizos conforman interesantes formaciones geológicas.

Granada o la contención del desierto> Perteneciente a la sierra Subbética y limitando con la provin­cia de Almería, el Parque Natural de la Sierra de Baza se sitúa entre la Ho­ya de Guadix-Granada y los Llanos del Marquesado, separación natu­ral de Sierra Nevada. La situación de sus tierras, las diferencias de altitud y la variabilidad de sus suelos con­forman la gran diversidad faunística y vegetal de esta espectacular barre­ra de contención ante la desertifica­ción de las vecinas provincias de Al­mería y Murcia.

Sus cumbres, entre los 1.200 y 2.200 metros de altitud, son de ro­ca caliza en sus zonas más elevadas, constituyendo pendientes casi per­pendiculares e inaccesibles. La jo­ya botánica de este espacio prote­gido son Los Prados del Rey o Pra­dos del Duque.

El Parque Natural de Sierra de Castril es una tierra de contrastes que conjuga en un mismo entorno las masas de bosques del norte de Andalucía y los parajes semiáridos de Granada y Almería, con especta­culares relieves a base de collados, cortados y barrancos de gran pro­fundidad. La erosión, fruto de la na­turaleza caliza de sus suelos, ha en­cajado al río Castril que recorre el parque de norte a sur con laderas y desniveles de hasta 4.000 metros. Las abundantes precipitaciones en las cumbres permiten disfrutar de un ecosistema húmedo más propio del norte de España.

En las estribaciones septentriona­les de Sierra Nevada, de que tiene magníficas panorámicas, el Parque Natural Sierra de Huétor destaca por su exuberante vegetación, importan­te flora, variada fauna y bellos pai­sajes de incalculable valor. La natu­raleza caliza del terreno determina la existencia de numerosas forma­ciones kársticas, que generan cuevas de magnífica belleza como la Cueva del Agua. En su compleja orografía se alternan elevaciones montaño­sas, cuya mayor altitud se localiza en el municipio de Diezma (1.233 metros), con estrechos barrancos, tajos, cerros de laderas redondea­das, ríos, arroyos y algunos valles de superficies reducidas.

Denominada «Sierra del Sol» por los árabes del medievo, Sierra Ne­vada constituye uno de los maci­zos montañosos de mayor altitud de Europa Occidental, después de los Alpes. El techo de la Península Ibérica, gracias al Mulhacén (3.482 metros), al Veleta (3.398 metros) y más de veinte picos que superan los 3.000 metros, se extiende en­tre las provincias de Granada y Al­mería. Numerosas lagunas salpican las cumbres como Altera o la Lagu­na de Aguas Verdes, restos de anti­guas glaciaciones, que han modela­do aristas, circos glaciares y valles en artesas. La diferente altitud que repercute en su clima, su historia geológica y su estratégica situación geográfica, marcan la enorme rique­za botánica de este Parque Natural que concentra el mayor número de endemismos de toda Europa.

Emblema del sur de España

El Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche es el segundo más grande de Andalucía, después de Ca­zarla, Segura y Las Villas. El equili­brio conservacionista gracias a la explotación racional de sus recur­sos y el alto nivel de la biodiversi­dad que alberga, motivó la declara­ción como espacio protegido de es­te conjunto de cadenas montañosas de media altura, ubicadas en la zo­na más occidental de Sierra Morena, al norte de la provincia de Huelva. El característico color oscuro de su suelo está propiciado por el domi­nio de pizarras y cuarcitas. Los ma­teriales calizos del relieve han hora­dado resurgencias como la Peña de Arias Montano, en Alájar, o cuevas como la Gruta de las Maravillas, en Aracena, que con 2.100 metros de profundidad y más de un kilómetro de galerías, cavernas, lagos y asom­brosas formaciones, es una de las de mayor tamaño de la Península Ibéri­ca. Su especial disposición orográfi­ea, transversal a los vientos que lle­gan del Atlántico cargados de hume­dad, determina la alta pluviosidad en la comarca.

A caballo entre las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, en la mar­gen derecha de la desembocadura del Guadalquivir se extiende el Parque Natural de Doñana, seguramente el ­espacio natural más famoso de Es­paña por su enorme riqueza ecoló­gica. Su privilegiada situación geo­gráfica, en plena ruta de paso mi­gratorio para las aves entre Europa y África, propicia que albergue uno de los principales contingentes de aves acuáticas europeas. Origina­riamente, el territorio era una am­plia bahía en la que desembocaba el río Guadalquivir. Su progresivo cie­rre por una restinga arenosa, den­tro de un proceso común a todos los estuarios y bahías de Andalucía occidental y sur de Portugal, llevó a una paulatina colmatación del área interior. Así se originó un gran la­go costero, el lago Ligur, que pos­teriormente conformaría las exten­sas marismas del Guadalquivir. És­tas, en pleno corazón de Doñana, se extendían por más de 150.000 hec­táreas en la primera mitad del siglo XX, pero se transformaron funda­mentalmente en campos de cultivo, reduciéndose a poco más de 30.000 hectáreas, que sobreviven en la ac­tualidad en el marco del Parque Na­cional y su entorno.

Jaén, la provincia con más espacios protegidos 

Despe­ñaperros es seguramente el Par­que Natural más desconocido de Andalucía y uno de los menos ex­tensos. Espacio protegido del que se conoce su desfiladero, es paso natural entre la meseta castellana y las tierras andaluzas. Sus pare­des verticales cubiertas de líque­nes, la vegetación mediterránea y la de ribera, con bosques de gale­ría, son algunos de sus señas de identidad. Parajes excepcionales como «Los órganos», en el que las rocas de cuarcitas adoptan formas de gigantescos tubos, «El Salto del Fraile» o las «Correderas» son al­gunos de sus rincones más emble­máticos.

El Parque Natural de la Sierra de Andújar es una de las mejores re­presentaciones de Sierra Morena, de la que forma parte. En su lími­te oriental cuenta con las presas de ]ándula y Encinarejo, mientras que al oeste el río Yeguas marca el lími­te natural con el Parque de Carde­ña y Montoso.

El macizo aislado más elevado en­tre los extensos olivares que domi­nan la campiña jiennense conforman el Parque Natural de Sierra Mágina, también denominada «sierra magna» o «mágica». La naturaleza caliza de sus rocas ocasiona un paisaje esca­broso marcado por lapiaces, torca­les, dolinas y otras formas de mo­delado kárstico que contrastan con una vegetación típica de las Sierras Subbéticas.

El espacio natural más extenso de España y de gran parte de Europa, el Parque Natural de Cazada, Segura y Las Villas, une el sector oriental de Sierra Morena con las cordilleras Sub­béticas. En él tienen su cuna dos im­portantes ríos, el Guadalquivir, que vierte sus aguas al Atlántico y el Se­gura, que lo hace al Mediterráneo. Su paisaje ha sufrido transformacio­nes a lo lago de la historia, llevando a la convivencia de manifestaciones kársticas con cuevas y simas junto a lomas planas de gran extensión. Re­lieves abruptos, valles profundos y cortados espectaculares, mezcla de formas, colores y olores, son las se­ñas de identidad de un espacio natu­ral condicionado por el agua.

El agua y Málaga

La realidad del Parque Natural Montes de Má­laga está muy ligada al poblamien­to que ha sustentado desde el siglo XV, cuando fue conquistado por los Reyes Católicos. El reparto de tie­rras entre los vencedores propició la sustitución de los bosques me­diterráneos por cultivos principal­mente de viñas, almendros y oli­vos. Desde ese momento empeza­ron las inundaciones que asolaron la ciudad de Málaga durante siglos. La gravedad que alcanzaron propi­ció medidas para limpiar de sedi­mentos la desembocadura del Gua­dalmedina, construir el embalse de Agujero y hacer sucesivas repobla­ciones forestales para crear un mu­ro de contención natural al agua de lluvia. Su proximidad al mar le pro­porciona temperaturas suaves y un alto grado de humedad.

La provincia malagueña cuenta con otro enclave geográfico estratégico, próximo al mar y al continente afri­cano, el Parque Natural Sierra de las Nieves, reserva de la Biosfera desde 1995. Frontera entre el dominio at­lántico y el mediterráneo, es un mu­seo natural marcado por su variada y original flora y su relieve acciden­tado y abrupto. La Sierra de las Nie­ves cuenta con el mayor bosque de pinsapos de Europa. Este singular abeto, endemismo que logró sobre­vivir a los deshielos del Cuaterna­rio, es una especie exclusiva del sur peninsular y norte de Marruecos. En otros tiempos, en sus blancas cum­bres, los neveras guardaban la nie­ve para distribuirla durante el estío a los pueblos de la provincia.

Entre Málaga y Granada se extien­de el impresionante macizo mon­tañoso que conforma las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. Se trata de una barrera geográfica entre las provincias de Málaga, con la conoci­da Axarquía «oriental» para los ára­bes) y Granada, que a su vez conec­ta las sierras malagueñas con Sierra Nevada. El nombre de Tejeda proce­de del elevado número de tejas que en otros tiempos poblaron la sierra y Almijara viene del nombre árabe «almijar», que significa «escurride­ra», posiblemente en alusión a la rapidez con que escurren las aguas de lluvia por sus arroyos hasta el mar o por deformación de «Sierra de almijares», en referencia a estas estructuras (actualmente llamadas paseros) para secar higos y uvas en las viviendas rurales. Sus montañas guardan mucha similitud a los maci­zos montañosos del norte, especial­mente a los Picos de Europa.

El otro color especial de Se­villa 

Por último, el Parque Natural Sierra Norte de Sevilla conforma un gran corredor verde que se extien­de desde la Sierra de Aracena y Pi­cos de Aroche hasta el Parque Natu­ral de Hornachuelos. Ejemplo de con­servación de la dehesa andaluza, es el lugar más lluvioso de la provincia, marcando un hábitat en el que las en­cinas, alcornoques y quejidos compo­nen un paisaje característico de bos­que mediterráneo.

Andalucía cuenta con ocho espa­cios declarados Reserva de la Bios­fera: Sierra Nevada, Doñana, Graza­lema, Sierra de las Nieves, Sierras de Cazarla, Segura y las Villas; Ma­rismas del Odiel, Dehesas de Sierra Morena y Cabo de Gata-Níjar. Un mo­saico perfecto.

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El borosa, Segura de la Sierra y Cardeña El borosa, Segura de la Sierra y Cardeña
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