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INVESTIGACIÓN> Cerveza cum lauda Texto: JALMAR Fotografía: PADECA Bebida favorita de los universitarios, la cerveza también ha sido objeto de estudio científico en fafcultades y cursos de postgrado durante las últimas décadas. En julio de 2007 obtuvo el ‘doctorado cum laude’ con la creación en la Universidad Complutense de la primera cátedra europea dedicada al estudio de las bebidas fermentadas bajo la dirección del profesor César Nombela, uno de los más reputados microbiólogos del continente. 28/10/2008 Aunque universidades americanas y europeas, de forma especial las británicas, han acometido el estudio de la cerveza, sobre todo analizando su producción y los efectos del consumo abusivo, la Cátedra Extraordinaria de Bebidas Fermentadas de la Universidad Complutense es auténticamente pionera porque aborda la cerveza desde las bases genéticas de su producción y proyecta sus investigaciones en beneficio de una nutrición saludable. Se trata de profundizar, con la ayuda de las más recientes tecnologías, en los componentes microbianos de las bebidas fermentadas para conocer a fondo su impacto en la salud humana dentro de un contexto de alimentación equilibrada. El convenio de creación de dicha cátedra se firmó el 4 de julio de 2007 por el Vicerrector de Relaciones Institucionales y Cooperación de la Complutense, Rafael Hernández Tristán y jacobo Olalla Marañón, Director General de Cerveceros de España, en nombre de dicha institución y del Centro de Información Cerveza y Salud. Asociada a la Facultad de Farmacia de dicha universidad madrileña, su director es el prestigioso catedrático de Microbiología César Nombela. Aunque impulsada por Cerveceros de España, la cátedra está abierta al estudio de las demás bebidas fermentadas (vino y sidra), todas ellas de baja graduación alcohólica e integrantes de la dieta mediterránea. «Queremos, indica el profesor César Nombela, focalizar nuestros objetivos en conocer a fondo los procesos fermentativos y el impacto que todo ello pueda tener en la salud. Un proceso fermentativo no es simplemente la transformación de determinados precursores en 'alcohol de mayor o menor graduación, sino todo un complejo conjunto de transformaciones que se pueden dirigir en diferentes direcciones. Los procesos fermentativos son el resultado de lo que podríamos llamar una factoría celular». Prueba de este control direccional de las fermentaciones, según el Director de la Cátedra de Bebidas Fermentadas, es el gran éxito obtenido en la producción de las cervezas 0.0, donde la riqueza y propiedades de sus componentes siguen presentes aunque desaparezca por completo el alcohol. Los estudios de la nueva cátedra se centran, sobre todo, en las levaduras, origen de más mil sustancias y que ahora son abordables a través de la metabolómica [análisis de las sustancias fruto del metabolismo], paso siguiente de la genómica. Afirma César Nombela que «las nuevas tecnologías permiten profundizar en el diseño genético de las células microbianas y posibilitan nuevos abordajes científicos. Hemos sido pioneros en genómica y proteómica [ciencia que estudia las proteínas de un genoma]. También queremos serlo en la metabolómica». Las levaduras son el centro productor de las bebidas fermentadas. Recuerda César Nombela que se trata de organismos microbianos unicelulares, pero con un diseño propio de las células superiores o con núcleo. «La levadura tiene un genoma de doce millones y medio de pares de bases y unos seis mil genes diferentes». No obstante, el profesor Nombela considera que la clave de la 'buena y mucha vida' que hay en la cerveza no radica sólo en la levadura. «No se puede hablar de una sola clave, porque en la cerveza existen componentes vitamínicos, una cantidad moderada de alcohol, que también puede tener algunos efectos saludables en personas sanas y con la edad apropiada, fibras y aportes energéticos». La levadura está presente en las grandes producciones clásicas de la humanidad, como el pan y los productos lácteos. Y la cervecera, vendida en farmacias y aconsejada por médicos hasta principios del siglo XX, sigue formando parte de una medicina, que aunque tradicional, aún tiene mucha significación. Subraya el Director de la Cátedra de Bebidas Fermentadas que «en el mundo microbiano quedan muchas cosas por conocer y descubrir. Bastante más de la mitad de los seres vivos que conforman la biosfera son microbios. Los animales y plantas somos una pequeña parte. Si prescindimos del peso de la celulosa, los microbios constituyen el 90 por ciento de la biosfera. Si contamos la celulosa, componente mayoritario de la masa vegetal, los microbios representan el 60 por ciento. La vida humana no sería posible sin los microbios y las fermentaciones son una parte esencial de todas las transformaciones 'que realizan». «Educación en la responsabilidad»
César Nombela es consciente de los problemas derivados del consumo abusivo, pero eso no significa, a su juicio, que las bebidas con un contenido moderado de alcohol carezcan de protagonismo en nuestra nutrición. «Las bebidas fermentadas son productos naturales que tienen componentes saludables conocidos y otros que, probablemente, aún están por conocer», matiza. El profesor Nombela considera fundamental que se aborde, desde las instituciones y los medios de comunicación, una auténtica educación nutricional. Contrario a políticas prohibicionistas y controladoras, considera que el camino correcto es la «educación en la responsabilidad» y profundizar en el conocimiento científico y cultural de los alimentos. «La dieta mediterránea, recuerda César Nombela, es un tesoro y lo mejor que se ha inventado en alimentación. No sólo fomenta la calidad de vida sino que es el asiento de una cultura, de la que nos sentimos orgullosos herederos». En este sentido se muestra preocupado por las desviaciones de estas pautas alimenticias por culpa de la globalización y que están generando serios problemas para la salud, como el incremento de los niveles de colesterol. «Debemos profundizar en los efectos saludables de la dieta mediterránea, que incluye desde el aceite de oliva hasta bebidas fermentadas, como la cerveza». La Pirámide de la Alimentación Saludable de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), principal referente de nuestro país en materia nutricional, incluye la cerveza entre los alimentos que integran la dieta mediterránea, como el aceite de oliva, legumbres, frutas, frutos secos y pescado. Implicado también en cuestiones éticas, el profesor Nombela entiende que no se conculca ningún principio moral o deontológico al afirmar que el consumo moderado de cerveza puede ser saludable siempre que sea realizado por adultos sanos. Cada alimento, no sólo la cerveza, tiene su edad y su cantidad apropiadas. Porque, como dice, el Director de la Cátedra de Bebidas Fermentadas, «la alimentación es cultura, no una mera ingestión de calorías y proteínas»: Además de las bondades de los íngredientes de la cerveza, esta bebida ingerida de forma correcta y responsable potencia también la convivencia y las relaciones humanas. Una de las primeras actividades de esta cátedra interdisciplinar fue la organización el 30 de enero pasado en la Facultad de Farmacia de la Complutense de una jornada científica, dirigida a expertos en temas de salud, microbiólogos, estudiantes de último curso y profesionales de la salud. Contó con la participación de dos destacados científicos: Daniel Ramón Vidal, microbiólogo, último premio nacional de Tecnologías de Alimentos, y el doctor Ramón Estruch, coordinador del Estudio sobre Prevención con Dieta Mediterránea, internista del Hospital Clínico de Barcelona y especialista en nutrición y enfermedades cardiovasculares. También está prevista la convocatoria de una beca para jóvenes investigadores.
Severo
Ochoa y la cerveza
César Nombela, Presidente de la Fundación Carmen y Severo Ochoa, cuenta que al Nobel español le gustaba todo lo bueno y, por supuesto, la buena cerveza y el buen vino, que consumía de forma moderada. También tomaba algunos licores siempre que fueran de calidad. «Era una persona, señala su discípulo, de extraordinaria cordialidad. Aunque no perdía un minuto, sabía convivir muy bien y disfrutar de los ratos de ocio». Severo Ochoa narró a César Nombela esta divertida anécdota personal para subrayar la enorme variedad de acentos que tiene la lengua inglesa. En cierta ocasión nuestro Nobel de Fisiología y Medicina entró en un bar y pidió una cerveza. Le dijeron en inglés 'tu lait'. Él entendió que el camarero le decía que era demasiado ligera la cerveza (too light) a lo que replicóen un correcto inglés: «No importa, sírvamela». El barman, un poco molesto, insistió en un tono más elevado: «tu lait». Y es que en realidad lo que le estaba diciendo es que era «toa late» (demasiado tarde) para servirle la cerveza, pero con acento australiano.
Un equipo de prestigio internacional
César Nombela, Director de la Cátedra Extraordinaria de Bebidas Fermentadas de la Complutense, es catedrático de Microbiología de la Facultad de Farmacia de dicha Universidad madrileña y máximo responsable de la Cátedra de Genómica y Proteómica. Trabajó en Estados Unidos con Severo Ochoa, de cuya Fundación es presidente por nombramiento testamentario del Nobel. Ha sido elegido recientemente miembro del Comité de Bioética de España, a propuesta de tres comunidades (Madrid, Canarias y Castilla y León), que asesora al Gobierno en cuestiones éticas y sociales. El profesor Nombela ha sido, entre otros muchos cargos científicos y académicos, Presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (1996-2000), Presidente del Comité Asesor Ética del Ministerio de Ciencia y Tecnología (2002-2005) y miembro del Comité de Alimentación de la Unión Europea. También fue creador y Director del Centro de Secuenciación de DNA en la Universidad Complutense y miembro del Comité de Bioética de UNESCO. La Cátedra Extraordinaria de Bebidas Fermentadas de la Complutense está asociada a la Facultad de Farmacia de la Complutense y cuenta con un Comité Científico integrado por las siguientes personalidades: . Manuel Díaz-Rubio, Catedrático de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense. Jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. . José Martínez Peinado, Catedrático del Departamento de Microbiología 111 de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense. . Rosa Ma Ortega Anta, Profesora Titular del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense. |