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ENTREVISTA> Flamenco en las aulas

Rafael Macías, matemático

Texto: José Álvarez

Fotografías: Sergio Flores

Rafael Infante Macías es uno de los matemáticos españoles de mayor prestigio y experiencia en gestión universitaria. Catedrático en las universidades de Granada, Valencia y Sevilla; rector de la Hispalense (1984-86), Director del Centro de Informática Científica de Andalucía (CICA), Presidente de la Sociedad Española de Estadística e Investigación Operativa y gran aficionado al flamenco. Desde septiembre de 2005 coordina las actividades flamencas que organizan las universidades andaluzas. El sueño de este jerezano de 66 años recién cumplidos es que el flamenco entre de verdad en las aulas, desde la enseñanza primaria a la Universidad.

28/10/2008

Una reproducción de La Fama, el símbolo que corona el Recto­rado de la Universi­dad de Sevilla, desta­ca sobre su mesa de trabajo en la Facul­tad de Matemáticas de la Hispalense. En el perchero, una bata blanca que viste en clase desde sus tiempos de catedrático en Granada para que los efectos de la tiza, que usa con la mis­ma maestría que las tecnologías digitales, no se aprecien en la ropa. La biblioteca cubre casi todas las pare­des del despacho y en los anaqueles se mezclan los libros de estadística, cálculo de probabilidades y otras ma­terias de su especialidad, con una se­lección bibliográfica sobre el flamen­co. De entrada nos advierte: «No soy un especialista ni un entendido en fla­mencología, tan sólo un buen aficio­nado que quiere que el flamenco en­tre en la enseñanza primaria, secun­daria y universitaria».

- En los pasillos de su Facultad he visto más chicas que chicos...

- Lógico, las mujeres son también mayoría en Matemáticas.

- ¿Y para los números son mejores que los hombres?

- Desde hace algunos años mis me­jores alumnos son mujeres.
 
- ¿No le piden sus alumnos que se arranque en clase con algún can­te o baile? 

- Sospecho que la mayoría desco­noce mi afición. Y, además, aunque me lo pidieran les diría que canto y bailo fatal.

- ¿Nunca se ha puesto flamenco en el aula?

- Nunca (se ríe). Mi mujer decía que tengo un oído frente al otro.

- ¿Entonces, de dónde le viene la afición por el flamenco? 

- Desde pequeño me ha gustado el flamenco, aunque hasta hace unos años no he podido dedicarme a su estudio y divulgación con la inten­sidad deseada.

- ¿Descubre el flamenco en casa o alguien externo a su familia le in­troduce en este mundo?

- Pienso que es algo innato, casi ge­nético. Mi madre siempre me con­tó que mi bisabuela cantaba muy bien flamenco. A mi padre, en cam­bio, le gustaba más cantar óperas y zarzuelas. Mi hermana es la única de la familia que canta y toca muy bien la guitarra flamenca. Ella ha heredado los genes artísticos y yo la afición.

- Su cargo es como una especie de Rector del Flamenco en las univer­sidades andaluzas.

- No, no; sólo soy coordinador de las actividades flamencas de las diez universidades públicas que existen en Andalucía.

- En la presentación del sitio web Fla­menco y Universidad afirma que «el flamenco es la manifestación cultural más importante de Andalucía».

- SÍ, porque estoy convencido de que el flamenco es el más claro ex­ponente de la identidad cultural an­daluza. Por eso debemos divulgarlo y potenciarlo.

- ¿Deberíamos hacer un esfuerzo si­milar al de otras comunidades espa­ñolas por proteger su lengua, por ejemplo, para que el flamenco lle­gara a todos los rincones?

- Creo que sí. Si desapareciera el fla­menco o se convirtiese en una músi­ca muy minoritaria, Andalucía per­dería una parte importante de su esencia como pueblo. 

- Sospecho que si el flamenco fue­ra santo y seña cultural de otras co­munidades, digamos históricas, se­ría asignatura obligatoria desde la guardería a la Universidad.

- Sin duda. Amigos y colegas cata­lanes a los que les he contado nues­tro proyecto de divulgación del fla­menco y su importancia históri­co-social, me han comentado que si ellos tuvieran esta joya cultural la potenciarían al máximo. Pienso que impartir en los distintos nive­les educativos una asignatura sobre flamenco no es sólo conveniente si­no necesario. 

- Algo así como una educación pa­ra la Flamencología.

- (Vuelve a reír) Además es muy fá­cil porque ya existe una asignatura que se llama Conocimiento del Me­dio. Por ahí podemos llevar el fla­menco a todos los escolares. Sería interesante,' por citarle un ejemplo, vincular las comarcas andaluzas con los diferentes cantes y bailes. Tam­bién en los días dedicados a celebrar la paz o la libertad, podrían usarse letras flamencas. Es un problema de voluntad y de que la Administración andaluza se crea de verdad que el flamenco es la joya de nuestro pa­trimonio cultural. 

- El problema llega igualmente a la Universidad donde tampoco hay una asignatura de libre configuración.

- En eso estamos. Una de mis ta­reas consiste en concienciar a los diez rectores andaluces de la con­veniencia de crear esta asignatura. Ya en la Universidad de Sevilla exis­te un curso de doctorado sobre fla­menco. También hay varias univer­sidades, algunas de ellas no andalu­zas, interesadas en crear un máster interuniversitario sobre este tema. Igualmente, se imparten clases so­bre flamenco en tres universidades madrileñas: Autónoma, Compluten­se y CEU.

- ¿Cuál sería el objetivo básico de ese máster?

- Está claro que no podemos enseñar a cantar y bailar. Este no es el come­tido de la Universidad, pero sí el co­nocimiento de los cantes, sus oríge­nes y sus vinculaciones antropológi­caso El flamenco debemos estudiarlo desde un punto vista interdiscipli­nario, como las matemáticas.

- Parece que la Universidad de Cór­doba sí se ha tomado en serio el fla­menco como materia científica.

- Es la única de las diez andaluzas que cuenta con una cátedra de Fla­menco. Durante un tiempo la cáte­dra de jerez, que en muchos terre­nos ha sido pionera, se vinculó a la Universidad de Cádiz, pero...

- Problemas 'cantonales', ¿no? - Algo así.

- ¿Y Sevilla?

- Confío que en breve las dos univer­sidades con sede en Sevilla [la His­palense y la Pablo Olavide] junto a la Universidad Internacional de An­dalucía, y en colaboración con otras entidades, creen una cátedra de fla­menco. Ésta tendría un aula y un ta­ller de flamenco en cada universi­dad para que se conjugue el respeto a las peculiaridades de cada institu­ción universitaria con la necesidad de aunar todos los esfuerzos que se realicen en esta materia.

- Sorprende que en Estados Unidos o en Francia se hayan leído más te­sis doctorales sobre flamenco que en España. Los americanos llevan 29, mientras que Andalucía sólo regis­tra nueve trabajos doctorales. ¿Exis­te alguna explicación lógica?

- Y que la primera tesis sobre flamen­co se leyera en Francia en 1971. La única explicación que tiene es que en España y, de forma especial en Andalucía, no valoramos de forma conveniente esta música. Incluso el flamenco ha estado mal visto en al­gunas épocas.

- ¿Porque se le consideraba un fe­nómeno tabernario, una música po­co culta y marginal?

- Hace años es posible, pero hoy el flamenco llega a los grandes tea­tros y a las mejores salas culturales del planeta.

- Es cierto que el flamenco se mueve en la actualidad en ambientes cuI­tas como la Universidad, pero tam­bién se desarrolla en espacios muy diferentes, casi antagónicos.

- Si nos fijamos en las letras com­probaremos que hay mucha cultura en el flamenco. Incluso podríamos llegar a la conclusión de que es una música para personas ilustradas. El flamenco es una música culta que llega a todo el pueblo, no sólo a de­terminadas clases o elites.

- Tampoco en esto de las letras pa­rece que haya mucha innovación.

- Sí que la hay. Mercé, por ejemplo, tiene un tema en el que habla de las dificultades para aparcar. Cuando se lo pregunté me respondió que «hoy ya no vamos en burro sino en coche».

- Para algunos puristas lo que hace Mercé no es flamenco puro.

- Él ofrece un flamenco comercial, pero también es uno de los grandes cantaores actuales. No supone nin­gún delito abrir el flamenco a públi­cos más amplios.

- El llamado 'flamenquito' es la mú­sica favorita de los 'canis', una tribu urbana que no se asocia precisamen­te al tradicional mundo culto.

- Pero que también ha calado en otros grupos y ambientes juveniles. El flamenco puro no es una música de discoteca. Y si gracias al flamen­quito hay un cinco o seis por cien­to de jóvenes que se aficiona al fla­menco auténtico me parecería fan­tástico, una fuente tremenda.

- ¿Qué piensa cuando ve a gente con anillos y colgantes con el ros­tro de Camarón?

- Siento emoción, porque admiraba y sigo admirando a Camarón. No era para mí el cantaor más representa­tivo, pero reconozco su talento y genialidad.

- Si tuviera que elegir la terna ideal (cante, toque y baile) en estos mo­mentos...

- Me quedaría con Calixto Sánchez al cante, Manolo Franco a la guita­rra y como bailaora elegiría a Pepa Montes.

- ¿Y el mejor cantaor de todos los tiempos?

- Como soy de Jerez, diría Manuel Torre, seguido de Antonio Chacón.

y de una época más reciente, Terre­moto y Antonio Mairena.

- Vayamos a los orígenes. ¿Sin la presencia de los gitanos en tierras andaluzas hubiera germinado el fla­menco?

- En este asunto tengo mis dudas. Parece que los orígenes del flamen­co están más relacionados con el tra­bajo que se realizaba hace siglos en el campo andaluz, pero sí es verdad que los gitanos le dan a esta música una nueva y definitiva perspectiva. Como ejecutan los gitanos algunos cantes y bailes no lo hace nadie.

- ¿Las bulerías, por ejemplo?

- Manuel Vallejo, que era pavo, can­taba muy bien por bulerías. Quie­ro decirle que ellos tienen un se­llo especial.

- ¿Y qué me dice de los japoneses? Son unos artistas de la imitación flamenca, sobre todo en el baile y en el toque, aunque parece que en el cante aún les falta algo de afina­miento.

- Son también buenos en el cante. Le cuento una divertida anécdota que le ocurrió a Chano Lobato en Japón. Estaba el genial artista gaditano de gira en dicho país y lo invitaron a que escuchara a un japonés que lo imitaba, según decían, a la perfec­ción. El 'Chano Lobato nipón' cal­có unos cantes con tanta exactitud que en un momento de su actuación soltó un ole y el nombre del guita­rrista con el que el auténtico Cha­no Lobato había grabado dicho te­ma y que, evidentemente, no se en­contraba en la sala.

- ¿Significa ello que el flamenco des­borda la cultura andaluza, que es un fe­nómeno intercultural o globalizado? - No afirmaría tanto. En una confe­rencia que impartí sobre «Flamen­co y Nuevas Tecnologías» señalaba que actualmente con las técnicas di­gitales es posible generar música fla­menca. Crear un robot que cantara y bailase flamenco es posible, pero le faltaría lo más importante, el senti­miento. Y ese reflejo anímico es fru­to de una determinada cultura.

- ¿Entonces lo del flamenco fusión es un rollo comercial?

- Hay que adaptarse a los nuevos tiempos y a los gustos cambiantes de la sociedad. El flamenco fusión es perfectamente legítimo siempre que se le explique al público lo que se está haciendo.

- ¿Con qué música mari da mejor el flamenco?

- Con el jazz. «Lágrimas Negras», el disco de Diego 'El Cigala' y Bebo Val­dés, es una preciosidad. Todo esto es bueno para el flamenco.

- ¿Cuando hablamos de flamenco nos olvidamos de las sevillanas y de la copla?

- No necesariamente. Las sevillanas y la copla están emparentadas con el ­flamenco; son como primas muy cer­canas. Me contaba 'El Perla' de Triana que cantar bien una sevillana no es tarea fácil. Hay muchos cantaores que no se atreven con las sevillanas.

- El flamenco no es una música fácil para neófitos. ¿Qué tipo de cante y baile le sugeriría a una persona que quiere iniciarse en esta música?

- Pensando en los escolares, comen­zaría con algo divertido, como unas alegrías o unos fandangos. Asimis­mo, le pondría a los niños unas bu­lerías para que aprendieran a mover­se con ritmo. En este aspecto com­paro al flamenco con la ópera y la música clásica. Debemos empezar por lo más fácil.

- ¿Cambiaría su trayectoria univer­sitaria, cátedra incluida, por haber triunfado en el mundo flamenco?

- No; desde pequeño quería ser ca­tedrático de instituto porque me en­cantaba la enseñanza. Luego, las co­sas rodaron hacia la universidad.

- Vaya materia difícil, matemáti­cas!

- Siempre se me dieron bien.

- Actualmente las matemáticas y, sobre todo, la estadística están en el centro de nuestra vida. Incluso parece que la estadística es la 'ma­dre' de todas las grandes decisio­nes económicas y políticas.

- Sí, pero tiene un peligro porque la estadística se puede manipular. Un gráfico en el que se haya modifica­do la escala, por citarle un ejemplo, puede ofrecer una impresión bastan­te alejada de la realidad.

- Una de su especialidades científi­cas es la Teoría de la Decisión...

- Junto al cálculo de probabilidades ha sido mi materia favorita.

- ¿Somos muy indecisos los espa­ñoles?

- Sí; sobre este tema aconsejo a mis alumnos que cuando tengan que to­mar una decisión y no sepan qué ha­cer, tiren una moneda al aire. Si se ponen contentos con lo que ha sa­lido es que realmente eso es lo que deseaban.

- ¿En las decisiones importantes de la vida hay que hacerle caso al co­razón, la cabeza o al azar?

- A la cabeza. La Teoría de la Deci­sión señala que si uno admite una serie de axiomas tiene que ser co­herente con ellos.

- ¿También en el amor manda la cabeza?
- Ahí no.

- Haga un cálculo de probabilidades y dígame las posibilidades de que el flamenco se incorpore de verdad a los planes de estudios ya la Uni­versidad. .

- Suelo ser optimista y pienso que nos movemos entre un 60 y 70 por ciento de posibilidades de lograr este objetivo en tres o cuatro años.

- ¿El flamenco entra en la universi­dad durante la dictadura franquis­ta por razones políticas?

- Se dieron dos caminos distintos. En Sevilla entró por la vía del espec­táculo musical en sí, mientras que en Madrid aparece unido a la con­testación política. Recuerdo las ac­tuaciones de Enrique Meneses can­tando letras de Moreno Galván, y de Manuel Gerena en el Colegio Mayor San Juan Evangelista.

- ¿Recuerda alguna de esas letras 'subversivas'?

- Por mi derechita andaba/ y to lo encontraba cerrao/ vi enfrente una puerta abierta/ y mi pasé al otro lao'; Vamos y vamos p'alante/ hay que resistir hermanos'; has­ta el final del viaje/ que las fuer­zas no flaquean/ si las acompaña el coraje.

- ¿El franquismo no utilizó el fla­menco?

- Muy poco, pero sí utilizó la copla.

- Por cierto, fue todo un éxito el ho­menaje a Tomás Pavón en la 11 jor­nada Flamenco y Universidad, cele­brada en la Fundación Cruzcampo el pasado mes de octubre.

- Es un ejemplo de colaboración entre las universidades andaluzas y las instituciones, como la Funda­ción Cruzcampo, preocupadas por la promoción del flamenco. El pre­mio 'Compás del Cante' es uno de los más prestigiosos y deseados por los artistas flamencos.

- ¿La cerveza y el flamenco forman una buena pareja o se canta mejor con un trago de güisqui?

- Se llevan de maravilla. Personal­mente soy más de vino fino y de cer­veza que de otras bebidas

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Rafael Infante Macías Rafael Infante Macías
Rafael Infante Macías  Rafael Infante Macías 
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