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PRESENTACIÓN> A nuestra salud
10/03/2008
El vino y la cerveza ya no son saludables, según una normativa europea. No podemos asociar tan
milenarias bebidas a propiedades beneficiosas para la salud, aunque centenares de estudios
científicos realizados por instituciones independientes y de reconocido prestigio demuestran las
bondades de cada uno de los ingredientes que configuran la cerveza: cebada malteada, lúpulo,
levadura yagua. Los ortodoxos de lo dietéticamente correcto son capaces de abolir por ley lo que
civilizaciones humanas tan avanzadas como la sumeria, la egipcia o la cristiana nos han
certificado a lo largo de los últimos cinco mil años.
Desde la Fundación Cruzcampo y desde Heineken España, padres cerveceros de esta revista
cultural, siempre hemos promovido el consumo responsable y moderado de cerveza, advirtiendo en
todo momento de los riesgos que supone para la salud personal y colectiva una ingesta inadecuada.
Pocas campañas publicitarias han sido tan rotundas y formativas como la realizada por Cerveceros de
España para que bebiéramos siempre la cerveza con un dedo de «espuma y dos de frente». Estamos
convencidos de que la cerveza, consumida con moderación aporta nutrientes, refresca y fomenta las
relaciones cordiales. De lo contrario esta universal bebida no se hubiera incluido en la pirámide
alimenticia.
Guardaremos los estudios que relacionan la cerveza con las enfermedades coronarias, con la
hipertensión y la lucidez mental de los ancianos. No hablaremos de cualidades antioxidantes ni de
las ventajas del ácido fólico, ni siquiera de poderes diuréticos. Según la ex Ministra de Sanidad y
Consumo, Elena Salgado, el «alcohol daña tu cuerpo y tu cerebro». También la exposición al sol
puede causar lesiones irreparables a pieles y neuronas, pero en determinadas situaciones no hay
nada más sano que la fototerapia.
Manuel Losada Villasante, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular, premio Príncipe de
Asturias de Investigación Científica y Técnica y discípulo de Severo Ochoa, nos dijo en cierta
ocasión que «en una copa de cerveza hay muchísima buena vida». Y todo un experto en el alma
humana, como el Cardenal Amigo Vallejo, nos comentó que la cerveza facilita el diálogo ecuménico
y estrechas relaciones personales y que «de vez en cuando la cerveza también hace milagros».
Para celebrar este nuevo encuentro cervecero, periodístico y cultural con todos los lectores
de BLANCO Y ORO, levantamos nuestra copa de Cruzcampo en cualquiera de sus versiones (Pilsen,
Selección, Light, Sin o Shandy) y brindamos convencidos: a nuestra salud, a la de todos.
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