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COLECCIONISMO> Culture Bière. Paraíso cervecero

Texto: José Pablo Domínguez

Fotografía: Padeca y Culture Bière

Para los antiguos griegos los Campos Elíseos eran el edén mitológico reservado a las almas virtuosas, un espacio de gozo y felicidad perpetua. Para los franceses representan “la plus blle avenue dem one” (la más bella avenida del mundo). Para los amantes de la cerveza y de la buena mesa son un sesapcio de culto y peregrinación. En sólo dos Cultura Bipere se ha convertido en paraíso cervecero de París

10/03/2008

En el número 65 de los Campos Elíseos, junto a las mejores tiendas de moda del planeta y las sedes de importantes multinacionales francesas, abriósus puertas hace dos años de la mano de Heineken Francia un innovador establecimiento que ha revolucionado el concepto de la cerveza en Europa. Culture Biere reivindica el protagonismo de la cerveza en un país donde las bebidas nobles eran el vino y el champán, y ha demostrado que la 'rubia' (y la blanca, la tostada o la morena) es digna de acompañar con todos los honores en la mesa al mejor foie de oca o al más elaborado plato de la cocina gala.

Culture Biére más que una cervecería es un palacio cervecero, una catedral donde se venera la cerveza en todas sus magnitudes y una universidad culinaria en la que se investigan y divulgan nuevas formas de satisfacer los paladares más exigentes tanto en la barra como en la mesa. «Estamos muy satisfechos con la experiencia», señala Corinne Goff-Lavielle, Directora de Comunicación de Heineken Francia, para quien la elección de los Campos Elíseos no es casual. «Si queríamos convertir la cerveza en una bebida noble e irradiar la cultura cervecera a todo el país, teníamos que estar en el mejor espacio de París».

Culture Biere cuenta con tres ambientes diferentes (cuatro si sumamos la terraza exterior), distribuidos en tres plantas con una superficie total de 1.800 metros cuadrados. El visitante descubre nada más entrar una acogedora y al mismo tiempo vanguardista cervecería que sirve de recepción. Enfrente, una completísima boutique capaz de satisfacer los más exigentes deseos de cualquier gourmet o coleccionista cervecero. ¿Le apetecen unas galletas de malta cervecera, un foie de oca a la flor de cerveza o una tarrina con pollo a la cerveza de abadía?

Libros cerveceros, cristalería de diseño con copas exclusivas para cada tipo de cerveza, que en Culture Biere se clasifican por colores: blanca, amarilla, ámbar y negra. Y si le apetece puede llevarse una botellas de Brassin, cerveza fresca sin pasteurizar que debe consumir- se en un plazo máximo de 72 horas. También es posible adquirir el producto de moda: el Beer Tender, una pequeña instalación para disfrutar de la mejor cerveza de barril en casa.

La planta baja se completa con un amplio y luminoso espacio de mesas de dos alturas diferentes: la clásica para sillas convencionales y otras para taburetes. La decoración principal es un recorrido pictórico por todo el proceso productivo de la cerveza. La carta sorprende al visitante por los precios y la variedad de marcas y combinaciones cerveceras. En cualquier caféo cervecería del centro de París la caña de Heineken superaría con facilidad los 7 euros. En Culture Biére, el mismo producto, servido con exquisito mimo y la máxima pulcritud, cuesta 3,5 euros.

No es fácil, por no decir imposible, encontrar estos precios en los Campos Elíseos. jean-Yves Lahaye, Director General de Culture Biere, señala que fue un acierto porque «precio y volumen son dos magnitudes generalmente contrapuestas». El ejemplo empieza a cundir y varios locales de éxito en París han retocado a la baja sus tarifas. Esta política no ha tenido una repercusión negativa en el tipo de público que visita Cultura Biere, sino todo lo contrario. El perfil de la clientela, repartida a partes iguales entre hombres y mujeres, corresponde al de una persona joven, cualificada profesionalmente, de clase media-alta y con interés por descubrir nuevas sensaciones gastronómicas. El lujo de la distinción no tiene porqué ser caro.

Un millón de personas visitan al año Culture Biere. El espacio favorito del público y el de mayor superficie (600 metros cuadrados) es el bar de copas (Lounge-club) situado en la planta inferior. En este recinto todo es espectacular: una barra iluminada de 18 metros de longitud (la más grande de Francia), una pantalla con reproyección de las mismas dimensiones, la decoración vanguardista, el servicio impecable, el aroma a pulcritud y un ambiente musical único. Para la Directora de Comunicación de Heineken Francia, Corinne Goff-Lavielle, uno de los grandes logros de este recinto es haber acercado la cerveza a muchos jóvenes que antes identificaban un bar de copas con bebidas de mayor graduación. «Sobre todo muchas mujeres han cambiado el vodka y el ron por la cerveza», señala.

En Culture Biére el ron y el vodka también pueden formar parte del universo cervecero en forma de atractivas combinaciones. En la carta de cócteles encontramos mezclas tan sugerentes como 'Manzanita' (Heineken, vodka y manzana verde) o 'Flamenco' (Cruzcampo, tequila, sirope de fresa y jUgo de piña). Sin embargo, la estrella coctelera de los Campos Elíseos, según jean-Yves Lahaye, es el 'Mojito Beer'. La fórmula es parecida a la del 'mojito' tradicional: Bacardi blanco, zumo de limón, azúcar de caña, hierbabuena y unas gotas de angostura, pero con una dosis importante de Edelweiss, cerveza aromatizada de cebada y trigo originaria de Austria.

Sin duda alguna, la apuesta más osada y potente de Culture Biére es su restaurante, ubicado en la primera planta y con unas impresionantes vistas a los Campos EIíseos. Ofrece una cocina moderna y creativa maridada con cervezas, donde la universal bebida forma también parte como ingrediente de muchos platos. Al igual que en los restantes espacios de Culture Biere, la paleta cromática de la cerveza se resume en cuatro colores diferentes. En función de la tonalidad, del cuerpo o de la intensidad de sabor, se recomienda la cerveza para distintos platos. Los menos avezados en el maridaje cervecero encuentran en la carta una guía indicando qué tipo de cerveza combina mejor con una ensalada, una carne, un pescado o un postre.

La directora del restaurante es una joven restauradora, con 14 años de experiencia en el sector y una notable vocación europea. Se llama Louise Hardemo, nació en Suecia, su madre vive en Marbella y su novio es de San Sebastián. Nos sugiere, si preferimos pescado (lo hay fresquísimo y excelente en París), que optemos entre el atún rojo a la plancha con vinagreta de cerveza o el salmón escocés preparado con cerveza de abadía. Y si nos inclinamos por la carne, no hay duda en la selección: el brazuelo de cordero, que requiere una preparación de 24 horas. Podemos rematar la cena o el almuerzo con una tarta de queso y limón caramelizada con cerveza. Entre las curiosidades de la carta, merece la pena mencionar «las tapas a la francesa» y el «gaspacho», una peculiar reconstrucción o deconstrucción de la típica sopa fría andaluza.

En el restaurante todos los detalles se han extremado para que la cerveza alcance la máxima dignidad en la mesa. Muchas veces las 'nobleza' es una cuestión de formas. En este sentido, destacan los innovadores envases de algunas cervezas, similares a los que se utilizan para el vino y el champán. «Nuestro objetivo es posicionar la cerveza como una bebida de primera ca tegoría en la mesa. Por esa razón no decimos que vendemos cerveza, sino que apreciamos la cerveza en toda su amplitud», asegura Corinne Goff-Lavielle.

En Heineken Francia llevan muchos años investigando sobre el concepto «la cerveza en la mesa». Los primeros resultados del equipo dirigido por el 'bierólogo' HervéMarziou se plasmaron en una revista sobre cultura cervecera, de nombre Culture Biere, que antes que abriera sus puertas el 'palacio' de los Campos Elíseos ya contaba con un millón de suscriptores.

El siguiente paso para desarrollar este nuevo concepto cultural fue invitar a comer con cerveza a los 60 grandes especialistas franceses en gastronomía. A la vista del éxito, Heineken Francia pidió a los más reputados cocineros del país que preparasen platos con la cerveza como ingrediente. El programa de comunicación prosiguió con cursos de restauración cervecera para periodistas, almuerzos con personalidades y concursos para los alumnos de las escuelas de hostelería francesas. Además de ese trabajo externo, Heineken Francia dedica un notable esfuerzo para potenciar los conocimientos gastronómicos de su fuerza de venta.

“Los principales objetivos de Culture Biere se han logrado”, señala Corinne Goff-Lavielle. «El conocimiento sobre el mundo de la cerveza es mucho mayor. Hemos pasado de beberla para algo a beberla con algo». El mayor triunfo se ha conseguido entre los consumidores franceses, ya que el 80 por ciento de los clientes de Culture Biere son nacionales. y para triunfos, el de Gambrinus en Paris. Una de las cervezas más solicitadas, sobre todo en primavera y verano, es la Cruzcampo de barril, que también puede disfrutarse mezclada en algunos de los cócteles que ofrece la amplísima carta.

El Director General de Culture Biere, jean-Yves Lahaye, está encantado con su trabajo y con la marcha del establecimiento. Especialista en Marketing, ha trabajado durante los últimos años dentro de Heineken Francia en el desarrollo de conceptos temáticos. En este local no hay temporada baja ni alta. Llueva o haga calor, nieve o se dispare el termómetro, Culture Biere ha descubierto a los parisinos que comer con cerveza, perdón con cervezas, es tan gratifican te y noble como hacerla con el mejor de los caldos de Borgoña o Burdeos.

Colores con sabor

Si la vida es color y el color da vida, el colorista mundo de la cerveza está lleno de vitalidad. Cuatro son los elementos que forman nuestro núcleo vital y cuatro los colores y sabores que resumen la paleta cervecera. En Culture Biere todo, desde su logotipo a la carta del restaurante, se basa en la cuatricromía del planeta cervecero: blanco, amarillo, ámbar y negro.

Cada color representa un tipo de .cerveza y un amplio abanico de maI tices que combinan de forma prefeI rente con determinado tipos de aliI mentas. Las blancas (cervezas de . trigo) son ideales para el marisco, los ahumados, algunos quesos y la fruta. las amarillas (pilsen y lager) maridan de forman espectacular con el jamón serrano (también presente en la carta de Culture Biere) y las verduras en papillote. El mundo ámbar (tostadas) encaja perfectamente con las legumbres y las carnes de ave y ternera. Y las cervezas negras o morenas (stouts) son recomendables para la caza, los quesos intensos con el roquefort y los postres de chocolate.

Cada tipo de cerveza se sirve en copas de diferentes tamaños y formas. La más estilizada, para las doradas o ámbar. Las negras, en copas más anchas y bajas. La cristalería ámbar se recorta y agranda para las amarillas; y las cervezas blancas se sirven en un recipiente de mayor base y menor altura. Y es que para gustos, los colores de la cerveza.

Louise Hardemo, Directora del Restaurante, jean-Yves Lahaye, Director General
de Culture Biere y julio Cuesta, Director de la Fundaclón Cruzcampo.

MÁS INFORMACiÓN:
. Culture Biere
65 Avenue des Champs-Elysées. 75008 París. Tel: 01 42 568888. Fax: 01 42 5641 OO. www.culturebiere.com

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Fachada del edificio que alberga al Culture Bière en los Campos Elíseos de París Fachada del edificio que alberga al Culture Bière en los Campos Elíseos de París
El Lounge-club (arriba y abajo), botellas de cerveza freca sin pasteurizar (izquierda y trío de cervezas (derecha)  El bar tiene una barra iluminada de 18 metros de longitud, la más grande de Francia  Boutique Culture Bière  logotipo  Louise Hardemo, Directora del Restaurante, Jean-Ives Lahaye, Director General de Culture Bière, y Julio Cuesta, Director de la Fundación Cruzcampo 
  2007. Fundación Cruzcampo, Avda. Andalucía 1, Sevilla, Teléfonos 954 979 999 - 954 979 653