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NATURALEZA> Riotinto, la mina eterna

Texto: Saray Acosta

Fotografía: Fundación Río Tinto y Saray Acosta

En la memoria colectiva resuenan todavía los pasos de los pueblos que explotaron estos yacimientos ricos en minerales durante 5.000 años. El turismo es ahora la salvación de una tierra que los británicos tallaron a su imagen y semejanza

10/03/2008

Un cráter fecundo e infinito, así es Riotinto. Ya en la Edad del Cobre se abrió la brecha en las que fueron bautizadas bíblicamente como Minas del Rey Salomón, en los yacimientos mineros del municipio onubense de Minas de Riotinto. Desde entonces, esta tierra ilimitada y singular, por el rojo que predomina en sus vistas, ha sido expoliada de su rico tesoro por varias civilizaciones que han visto en ella una fuente inagotable de recursos con un alto valor económico, un caudal en el que la huella británica es la que con más fuerza ha pisado en el sentir popular.

Y por si la memoria falla, el Parque Minero de Riotinto, creado por la Fundación Río Tinto en 1992 y declarado Bien de Interés Cultural por la junta de Andalucía, permite la sostenibilidad de un patrimonio que revisa los más de cinco milenios de historia de la minería en la Cuenca Minera de la provincia onubense y su admiración mediante el turismo cultural, a la vez que fomenta que la alternativa turística sirva de aliciente económico a una comarca que, en la actualidad, soporta un alto índice de desempleo. Todo ello, a través de la recreación de los hitos más relevantes en cuatro puntos: el Museo Minero y Ferroviario Ernest Lluch, la Casa Número 21 del Barrio Inglés de Bella Vista, el ferrocarril turístico minero y la mina Peña de Hierro, donde el reflejo del paisaje se difumina en el río como si fuera una acuarela.

Precisamente, una primera parada en el Museo Minero da cuenta de que, efectivamente, la explotación primigenia de estas minas data del 3.000 antes de Cristo, en la Edad del Cobre o Calcolítico, una época que evoluciona a la aleación de este metal con el estaño, dando como fruto el bronce.

El interés de las antiguas civilizaciones continúa con el paso del tiempo y consolida a esta tierra en una fuente viva, colmada de metales preciosos que han cobijado grandes descubrimientos y desgracias: secretos a voces. Los griegos y los fenicios tampoco desdeñaron las virtudes de este privilegiado entorno un milenio antes de Cristo, después de que se descubriera la extracción de plata a partir del mineral de la jarosita. Sin embargo, no fueron ellos los primeros en explotar significativamente la mina riotinteña. Los romanos no sólo extrajeron minerales, sino que proporcionaron un patrimonio cultural que aún se conserva: cerámica doméstica, vidrio, joyería, herramientas o restos de construcciones son algunos de los testigos que se guardan cautelosamente en las vitrinas del museo Ernest Liuch, que también ostenta la colección más ambiciosa relativa al instrumental romano minero y más de 6.000 piezas de todos los periodos y tipos, junto a una biblioteca especializada de más de 900 volúmenes sobre minería y metalurgia desde el Calcolítico hasta hoy.

Una tierra deseada

En relación a la actividad romana, junto a la muestra de distintas formas de enterramiento -fossae, cuppae, bustum y turres- y el ritual empleado para tal cometido, resulta especialmente ilustrativa la reproducción de la mina romana en 200 metros de longitud, basada en galerías, cámaras, pozos y la reconstrucción, a escala real, de una noria o del llamado tornillo de Arquímedes. En este periodo de esclavitud, muchos entraban en el túnel de la mina y no volvían a ver la luz jamás. Como enterrados vivos en la Tierra. Pasada la Edad Media, en la que la explotación se centró fundamentalmente en la extracción de caparrosa, acije o acecha, los siguientes en aparecer por estas minas fueron los británicos. Ellos sacudieron verdaderamente esta tierra e hirieron su geología, manchada con las aguas rojizas del río Tinto, como si de sangre se tratase.

Bajo el cristal de las vitrinas del museo se trasluce cómo los anglosajones, de la mano de la madre Río Tinto Company Lim_ted (RTCL), que adquirió las minO;ls de Huelva en 1873, instalaron su idiosincrasia en este paisaje rojizo, instaurando así el apartheid que prevaleciógran parte de los siglos XIX y XX, incluso cuando las minas retornaron a dominio español en 1954. El establecimiento en Riotinto del «Imperio Británico» enlaza con otras dos estaciones en el mapa de recuperación del legado inglés por parte de la Fundación para el Parque Minero. Se trata del ferrocarril turístico y de la Casa Número 21 del Barrio de Bella Vista.

Con el traspaso de la explotación de las minas a la RTCL, llega la revolución industrial a la Cuenca Minera onubense. Las cotas de producción que se alcanzaban requerían un medio de transporte que trasladará el mineral extraído en Riotinto hasta el Puerto de Huelva, por eso se construyó el ferrocarril minero, que cohesionaba los diferentes tajos, talleres, zonas de procesamiento y poblaciones mineras. Pero la verdadera joya es el vagón de Maharajá, que fue fabricado en 1892 con motivo de un viaje que la Reina Victoria iba a realizar a la India y que fue adquirido por la Riotinto Company para el uso de los directivos de la empresa. Por cierto, valga este vestigio de ejemplo para ilustrar las dos caras de un mismo lugar. Mientras que el pueblo luchaba por mejoras salariales y condiciones de vida, este vagón se presentaba como el más lujoso del mundo en vía estrecha. Contaba con asientos diferenciados para señoras y caballeros, aseos con agua fría y caliente -se debe tener en cuenta que muchas casas en aquella época no disponían siquiera de un baño- y, como anécdotas, mosquiteras que evitaran el contacto de insectos con la Reina Victoria y clavos de cobre para impedir la oxidación. No sólo estas locomotoras impulsaron el cambio, sino que también el ferrocarril de interior, que cuenta con la reproducción en estas instalaciones de una locomotora de 1916, permitió la unión de Corta Atalaya con la zona industrial de Zarandas.

En estas fechas de extracción de cobre, con sulfuro masivo, y oro, a partir de gossan, los muros del barrio de Bella Vista, refugio del staff inglés, se erigían como símbolo arquitectónico del aislamiento de los nativos, como ellos mismos llamaban a los riotinteños. De este hábitat peculiar, se expone al visitante la Casa Número 21, edificada en 1895.

Hasta tal punto la distribución de estas casas victorianas describía la forma de vida impuesta, que los riotinteños tenían negado el paso entre las fronteras del barrio, que sólo dispone de dos entradas por las que únicamente tenía derecho a pasar el personal de servicio. Por cierto, no es fruto de la casualidad que en uno de esos accesos se halle el cuartel de la Guardia Civil.

Llegaron, vieron y vencieron. junto a las casas, el Club Inglés y la capilla presbiteriana completaban el catálogo de existencias de esta isla, que ha mantenido el espíritu elitista hasta hace bien poco. Una vez que las minas dejaron de pertenecer a capital inglés, fue la dirección española la que se estableció en este barrio, mientras que en la habitación men only del club inglés no han podido entrar las mujeres hasta este mismo siglo XXI. Bastaba sólo con que una mujer asomara la cabeza a esta sala para que tuviera que invitar a whiskya todos los presentes.

El “año de los tiros”

No obstante, la colonia británica, pese a que aumentó su patrimonio a costa de la riqueza que atesoraban las minas, también importó a España aficiones y costumbres que, hoy por hoy, se mantienen sobremanera. Es el caso del golf, del polo, del tenis, del cricket o del fútbol -Riotinto fue el primer escenario español en el que se practicó este deporte y el Real Club Recreativo de Huelva, heredero del Huelva Recreation Club, es el decano del balompié nacional-; también los boys scouts o la asistencia médica, las escuelas y el desarrollo industrial y tecnológico en la Cuenca y, cómo no, Punta Umbría como destino ideal para pasar las vacaciones de verano. Todo ello, más un sinfín de principios que convivía en un mismo espacio con las carencias de los mineros, que llevaron a escribir las páginas más negras de la historia de la Cuenca Minera. El 4 de febrero de 1888 tuvo lugar un acontecimiento cruento que ha hecho que pase a los anales de la historia como el «Año de los Tiros».

Se trataba de una protesta contra el método de calcinación de mineral al aire libre, sistema conocido como teleras, que propagaba dióxido de azufre en el aire, algo que levantaba densas mantas de humo nocivas para la salud, para el entorno y para las cosechas de las localidades vecinas. Todos los perjudicados se unieron para exigir el fin de las teleras, la no reducción del salario por no poder trabajar cuando sus efectos impedían las labores, por la asistencia médica o la indemnización a familiares de fallecidos. Ésas fueron algunas de las reivindicaciones que pidieron los manifestantes, acompañados por sus mujeres, por sus hijos, por una banda de música... Una vez que llegaron a la plaza de la Constitución, después de varias amenazas, el ejército comenzó a disparar. Los investigadores cuentan 150 muertos, mientras que el boca a boca habla de algunos cientos más. No es de extrañar que algunos poetas llegaran a pensar si el infierno se hallaba en Riotinto o, verdaderamente, Riotinto era el infierno.

Orgullo y esperanza

Hoy, en pleno siglo XXI, todavía se respira un sentimiento contradictorio. Por una parte, el orgullo de haber heredado el patrimonio cultural de aquellos que embargaron y rectificaron el paisaje originario con la explotación de los yacimientos y, por otro, la extinción del deseo de justicia si ese legado recompensa la deuda que los británicos, de alguna manera, mantenían con los habitantes de un lugar poseído por la RTCL, de la que llegaron a depender unas 50.000 personas. Después del cese definitivo de la actividad de la mina hace ya cinco primaveras, el turismo abre el paso en solitario a la esperanza por salvaguardar la memoria histórica y reactivar la zona, al tiempo que cicatriza las heridas de esta tierra roja, madre celosa de la mina eterna. .

Marte en la tierra

Jamás la Tierra estuvo más cerca de Marte. Científicos de la NASA y del Centro Nacional de Astrobiología, en el marco del proyecto M.A.R.T.E., han realizado investigaciones para buscar formas de vida extremas en el subsuelo del río Tinto, de manera que esto permita, con la ayuda de nuevas tecnologías, la búsqueda de vida en el subsuelo del Planeta Rojo, que podría presentar similares características. La técnica utilizada en la mina Peña de Hierro es un taladro robotizado y otras herramientas para la detección de biomarcadores, en unas aguas de PH en torno al 2,4 y una temperatura que oscila entre los 14 y los 16 grados durante todo el año. Los científicos e ingenieros que interpretan los datos y operan el sistema robotizado, situados en la Agencia Aeroespacial norteamericana y en el Centro de Astrobiología (Madrid), se comunican vía satélite con el equipamiento instalado en Riotinto. Según los investigadores, existen suficientes evidencias que hacen sospechar que la química del río Tinto y su biología pueden ser el resultado de un reactor químico-biológico subterráneo generado por organismos que no necesitan oxígeno para sobrevivir.

Información útil

CENTRAL DE RESERVAS:
. Parque Minero de Riotinto Plaza Ernest Lluch s/n, CP 21660, Minas de Riotinto
Tlf: 959590025 Fax: 959591074 I nfo@parquemineroderiotinto.com www.parquemineroderiotinto.com

CÓMO LLEGAR
. Desde Sevilla:
A-66 (Venta del Alto)
N-433 (Castillo de las Guardas) A-471 (Minas de Riotinto)
. Desde Huelva:
A-49 (Cruce Trigueros)
N-435 (Zalamea la Real)
A-461 (Minas de Riotinto)

HOTELES Y RESTAURANTES
. Hotel Santa Bárbara Golf Cerro de los embusteros s/n Tlf: 959590429/30
Minas de Riotinto
. Hostal - Restaurante Atalaya Avda. La Esquila 16
Tlf: 959592854 www.hostalrestauranteatalaya.com Minas de Riotinto
. Hostal - Restaurante Galán Avda. La Esquila s/n
Tlf: 959590840 www.hostalrestaurantegalan.com Minas de Riotinto

. La Casa Inglesa
Bella Vista 34 www.lacasainglesa.net
MINAS DE RIOTINTO
. Riotinto Victorian House Bella Vista 43
TI_: 959590262/676826787 www.riotintovictorianhouse.com Minas de Riotinto
. Cortijo Zalamea
Tejarejos s/n.
Tlf/fax: 959561027/696743874 www.cortijozalamea.com Zalamea La Real
. La Caldera Vieja
Cabezo de la cebada s/n
Tlf: 959568200/639320596 www.lacalderavieja.com Zalamea La Real
. Complejo turístico
Ciudad de Nerva
Barriada. El Ventoso s/n
Tlf: 959582851/647938105 www.ciudaddenerva.com Nerva
. Restaurante Época
Paseo de los caracoles N° 6 Tlf: 959592076
Fax: 959592077
E-mail: epoca@riotintodigitaLes www.restaurante-epoca.com Minas de Riotinto

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Vista de Peña de Hierro, muy cerca del origen del Tinto y objeto de estudio de la NASA Vista de Peña de Hierro, muy cerca del origen del Tinto y objeto de estudio de la NASA
El ferrocarril minero es ahora uno de los mayores atractivos para el visitante  El río tinto esparce su color por esta singular tierra minera 
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