Fundación Cruzcampo

volver al inicio

Actualidad

Entrevista: Eva Yerbabuena, de verdad

Ojos marrones, relucientes. Miran desde adentro y, con poesía, los ojos de Eva bailan en el silencio de su interlocutor. Eva Yerbabuena manifiesta ser tímida, pero cuando habla al mundo, baila al cante de una siguiriya y mira al público, emana toda su belleza interior. La tímida artista de Ogíjares es todo lo flamenca que puede ser Eva Yerbabuena, que ya es decir.

20/11/2009

Por Agustín López Raya

¿Recuerda donde dio su primer zapateo?

Realmente fue en Ogíjares, creo que el primer golpe como yo digo que se da siempre es en la primera escuela que pisas. Fue en plan muy casero, en un chalet chiquitito de Adela, que tomaba clases con las hermanas Romero en Granada, entonces aprovechaba los veranos para irse a Ogíjares donde vivía. Yo vivía allin con los abuelos y realmente fue la primera vez, yo tendría once años cuando me puse unos zapatos y me explicaron lo que era media planta, punta, tacón y golpe.

Fue en una escuela en plan “cochera” como yo digo, adaptada a los tres meses de verano de vacaciones, y fue con ella, con Adela, y para bailar esa rumba tan conocida de Los romeros de la Puebla que fue Maruja León. Ese fue realmente el primer golpe a ritmo que yo pude dar; después fue con Enrique El Canastero que me empezó a enseñar una farruca.

¿Qué tiene de la tierra de Granada, de Andalucía?

Los olores, los colores, eso siempre es algo que llevas contigo. Cuando alguien te pregunta  “¿de dónde eres?”, una responde “yo soy de Granada, de los Ogíjares”, es decir, al principio tu pueblo es para ti tu mundo.

Después ese primer ciclo se va haciendo cada vez más grande, “yo soy de Andalucía”, “yo soy española”, que eso se va agrandando cuando uno coge un oficio como el mío que tengo que viajar tanto. Adoro Granada, me siento muy identificada con mi ciudad, Granada para mí es melancolía y yo tengo fama de mujer melancólica, no sé, tiene mucha magia, es una ciudad que me encanta, pueblerina, siendo ciudad es chiquitita, no sé, muy abarcable. Tiene rincones que para mí son maravillosos, y quizá, no sé si es porque no vivo allí, pero la tengo muy presente.

¿Una ciudad del mundo con la que ha conectado?

Mira yo tengo algo que parecerá increíble pero, cuando yo recuerdo los primeros consejos que te daba tu padre, la gente que estaba a tu alrededor y consideras como la gente que te quiere, que te enseña el consejo de “vayas donde vayas, da igual la gente de donde sea, qué idioma tenga, si el teatro está lleno, si hay 50 personas viéndote, todo el mundo tiene el mismo derecho para compartir contigo aquello que tú escojas como medio de comunicación, eso es algo que yo he tenido siempre muy presente.

Algunas veces cuando me preguntan de dónde eres o de dónde vienes, qué parte del mundo has recorrido y llega un momento en que no es que tú seas ignorante ni le des importancia a los sitios donde estás sino que llega un momento en que es como si no te movieras de casa, o sea, tú trabajas y siempre vuelves al mismo punto. La conexión es muy especial con la gente, pero con la ciudad.

Cuando me subo al escenario de cualquier ciudad, llega un momento que es como si no me moviera del sitio, o sea, el escenario es mi casa, esté donde esté. 

¿Qué has tenido que dejar atrás por tu carrera?

Uuuffff, no me gusta arrepentirme nunca de nada y la verdad es que muchas veces me he dicho “ si tengo que arrepentirme de algo ojalá que sea de algo que haya hecho, no quiero arrepentirme de algo que nunca he hecho, porque esa duda queda ahí”.

Hay veces que me hubiera gustado haber estado al lado de gente que hoy ya no está. Reclamaban eso de mí y por mi trabajo, por estar de viaje, no puedes estar el tiempo que quisieras.

Hay muchas cosas de mi hija que me he perdido. Pero sí, hay cosas que yo me he perdido y que me encantaría poder retomar.

¿Por qué le gustan tanto el blanco y el negro?

Descubrí que el color negro me encantaba desde que tenía diez años más o menos. Era una persona de vestirme de negro.  Recuerdo que mi abuela me reñía, decía “¡por Dios, eres una niña, vístete de color, seguro que el día que yo me muera no te vistes de negro!”. Con el tiempo, como soy tan inquieta y quiero saber el significado (¿y por qué me visto yo tanto de negro?) te das cuenta de que los libros te dicen que la persona que se viste de negro y necesita el negro, es una persona que necesita protección, incluso pasar desapercibida; no es lo mismo una persona que va vestida de negro que una persona que va vestida de rojo, y yo me imagino que por mi timidez. Pienso que es una necesidad de pasar desapercibida en muchísimos momentos. No sé, es un color que me encanta.

El blanco igual, recuerdo -y a Paco, mi marido, se lo comento muchísimo que, uno de los recuerdos más bonitos que tengo de mi infancia es la brocha y el cubo de cal, ese blanco de las casas. A mí me parece que es algo que se ha perdido, no sé, era un tiempo que tú veías cómo la gente, los vecinos…era familiarizarse aunque fuera para pintar una fachada en cierto momento.

En Semana Santa, cuando iba llegando el verano, no sé, todo ese ritual es algo que recuerdo…q uizá el blanco es algo que me gusta por eso, por ese blanco de ese pueblecito tan pequeño, o el blanco de Salobreña donde iba en verano a la playa y veía todas las casitas, no sé, me gusta el blanco y me gusta el negro. Me encantan los dos. 

¿Qué necesita para inspirarse y perder el sentido de la realidad?

Según, yo hay veces que estoy manteniendo una conversación y estoy ida, lo que pasa es que la gente me tiene que conocer mucho y haber estado mucho tiempo para darse cuente de que no estoy, de que estoy en otro sitio. Sobre todo, no sé, no es algo que tú busques y digas voy a buscarlo y ahí está. Es algo de lo que no eres dueño. Hay momentos que están ahí en tu memoria y tú dices “ esta imagen que estoy viendo qué es lo que me quiere decir”.

Es cuando menos te lo esperas, simplemente una frase o el mirar algo que tienes escrito o entrar aquí y sentarme y mirar la foto de Manuela o pensar en algún recuerdo. Hay cosas que a veces lo que menos te imaginas de ahí salta la chispa para que te puedas inspirar, en la cosa más pequeña y diminuta que una pueda imaginar está la inspiración. Te aparece cuando quiere, no lo puedes buscar.

¿Qué lugar ocupa en su vida la poesía?

La poesía es algo que llega a partir de un cante que dice Morente en el disco de Lorca y ahí es cuando yo dije “Dios mío, qué cosa más maravillosa y qué cosa mejor expresada que yo he querido contar bailando y no he sido capaz de manifestar en un papel. Y a raíz de ahí empiezas a inquietarte por Lorca por Miguel Hernández.

Escribir poesía, es lo mejor que puede hacer una persona, coger un boli en un momento dado y no pensar ni siquiera en lo que escribe, y darle rienda suelta. Para mí la poesía es, lo tengo clarísimo, que tú cuentas cosas con el cuerpo y cosas que te provoca la voz de un cantaor, la música que crea un guitarrista es poesía.

¿Qué cambiaría hoy del mundo para que fuera mejor?

Uufff, madre de Dios!, creo que es muy difícil cambiar algo, yo intentaría que el ser humano fuera más humano. No sé cómo ni de qué manera pero que hubiera más comunicación entre nosotros, que fuéramos menos materialistas Creo que trataría de ayudar a que el ser humano se alejara de todo poder, creo que es lo pero que puede tener el ser humano en las manos. A veces pienso cómo puede cambiar una persona con una milésima de poder más.

No me conozco a mí misma, más difícil es conocer a otra persona. Creo que haya gente que piensa que el dinero da poder, pero me pregunto qué se tiene con el dinero y si no está la parte humana.

¿Cómo combina el amor de la artista y de la madre?

Por un lado es muy difícil porque a veces te sientes como mala madre, egoísta. A veces, piensas “Dios mío cómo he sido capaz de afrontar una conversación con mi hija de seis años en la que le digo que no voy a dejar de bailar por ella”. Manuela, mi hija, me pregunta: “mamá por qué no dejas de bailar, porque cuando te vas tú también se va papá”. Reconozco que es muy difícil responder a esa pregunta. Entonces te pones una máscara y dices no, porque mi padre ha sacado horas y el dinero que no tenía para que yo tenga la carrera que tengo hoy. Yo le he dicho a mi hija que no quiero dejar el baile por nada del mundo. Cuando acabas la conversación te sientes muy mal. Intentas recompensar el tiempo que no pasas con ella dándole amor y el tiempo que puedo.

¿Cómo ve el mundo del flamenco hoy?

Está como nosotros queremos que esté. Hoy no encuentro otra respuesta. Miras a tu alrededor  y hay gente que lucha por llevar al flamenco al sitio que debe estar, pero hay otra gente que lucha por tener su propio espacio como artista en el mundo del flamenco.  Como decían Fernanda y Bernarda, hay gente que le gusta el arte y otra que le gusta el artisteo. Eso ha existido toda la vida y seguirá existiendo. Soy una persona que tengo mucho que agradecerle al flamenco. Me ha dado la posibilidad de conocer a otras culturas, otras gentes, relacionarme, descubrirme a mí misma, sentirme realizada. Y eso no hay forma humana de pagarlo. Creo que es una misión que yo tengo y es una deuda que tengo con él, ya que lo utilizo, tengo que tratar de hacer las cosas con la mayor honestidad  y humildad posible en beneficio del flamenco.

A veces echamos la culpa a las grandes instituciones de que no nos ayudan. De un tiempo acá me estoy dando cuenta de que no, que están hay a nivel de ayudas, pero ya está. Pienso que todavía falta una gran infraestructura para el flamenco y la infraestructura comienza desde uno mismo, saber y valorar que tienes entre las manos y no quejarte por quejarte, sino por motivos reales.

Hay que intentar hacer ver que el flamenco tiene que dejar de ser la hermana pobre de las grandes músicas. Me pregunto por qué el flamenco no puede estar a la misma altura que está la opera, aunque también creo que se está consiguiendo mucho, el flamenco ha estado por ejemplo en la Casa de la Ópera de Sidney.

¿Le gusta cocinar?

Me encanta. La sinopsis más bonita que yo tengo de un espectáculo la he dicho mientras estaba cocinando. Se las expresaba a Horacio, un amigo poeta, -que en el futuro dará que hablar- con el que hablo cuando estoy en la cocina. Horacio me recuerda, que siempre que estoy en la cocina manipulando la comida, que luego nos vamos a comer, me surgen cosas muy bonitas.

A mi hija le encanta cómo me sale la cazuela de mariscos y a Paco, le encanta el arroz con carne que preparo. Creo que para cocinar es necesario tiempo, y yo hoy no dispongo de él. Pero me gustaría dedicarle más tiempo, porque la cocina me encanta y me relaja.

¿Qué supone para Eva Yerbabuena recibir el Premio Compás del Cante que otorga la Fundación Cruzcampo?

Todavía hoy me cuesta digerir este premio. Miras atrás y me digo, “tengo 39 años”. Los artistas que han recibido este premio es gente con mucha trayectoria, es decir, lo que yo llamo una figura consagrada. Cuando me levanto cada día le digo a Paco que acabamos de empeza, que nos queda mucho que hacer todavía.

Así, que cuando un día te levantas y te dicen: “Eva has sido galardonada con el Compás del Cante”, una se queda pensando si es merecedora de un reconocimiento así.  Una no quiere fallar, ya que cada premio es algo que te dan por tu trabajo y lo valoran y es una responsabilidad más. Es una responsabilidad que se agradece, pero en la que yo pienso que no puedo llegar a defraudar a nadie. Por mi forma de ser, a veces me quita el sueño. Para mí es un honor recibir el Compás del Cante.

Volver al listado

Eva Yerbabuena Eva Yerbabuena
Eva Yerbabuena  Eva Yerbabuena  Eva Yerbabuena   
Noticias relacionadas
  2007. Fundación Cruzcampo, Avda. Andalucía 1, Sevilla, Teléfonos 954 979 999 - 954 979 653